En este mes de septiembre, la vuelta ciclista sube a la bola del mundo. Y nada mejor que hacerlo uno mismo para poder valorar así el mérito que esto tiene.
Miguel ángel nuevamente y como ha ocurrido en otras rutas. se animó por fin a subirla conmigo ambos con la flaca y la verdad que al margen del sufrimiento habitual y esperado, disfrutó muchisimo de la subida.
La idea era dar un par de vueltas por el falso llano con el fin de calentar un poco los músculos y comenzar ya con la subida al techo ciclista de la comunidad de Madrid. Ya con las primeras "paredes" de la bola las pulsaciones empiezan a subir como si de los precios se tratara. La bola para quien no la conozca o no haya subido nunca decir tan solo que el recorrido tiene aproximadamente unos 3.500 mts de longitud, pero eso si con pendientes muy exigentes de más del 20% en algunos puntos.
Lo bueno de esta subida y al margen del sufrimiento, es el premio de las vist Al final unas cervecitas en el bar de la bola y una bajada vertiginosa y no exenta de algún riesgo por el estado de la carretera y por las fuertes pendientes. Sin duda que es un punto que todo ciclista que se precie debe de subir alguna vez. Ahora queda la vuelta ciclista en la que tendré la oportunidad de poderlo presenciar en primer plano gracias a que he sido elegido como voluntario para controlar un poco al numeroso personal que el día 18 se espera suba hasta las inmediaciones de la bola para ver el paso de los profesionales.



e hay entre cotos y valdeski. En total unos 18 kilómetros por vuelta. Practicar deporte a esta altitud favorece la oxigenación de la sangre y por tanto un mayor rendimiento deportivo. No es por ello extraño que incluso deportistas de élite en disciplinas tan variadas como atletismo, ciclismo, escalada etc, empleen como zona de entrenamiento este bello rincón a caballo entre las comunidades de Castilla león y la de Madrid. Aquí dedico en muchas ocasiones algunas horas en hacer series de 60 a 100 kilómetros con el fin de preparar algunas de las diferentes marchas en las que participo a lo largo del año. En esta ocasión la que he preparado es la de Peña negra y Tremedal que tiene su celebración como cada año en el Barco de Avila y que se celebra mañana día 11 de julio. Veremos si hay suerte y se mejora el tiempo del año pasado. Al menos me conformaré con que no me sienten mal los spaggettis como me sucedió el año pasado. Sin duda que para mañana las famosas judías del barco tendrán protagonismo en mi comida. De eso no me cabe la menor duda.